Nº5 HOSPITALTEC

Bajo un modelo tradicional de mantenimiento preventivo, los filtros se sustituyen en intervalos fijos (por ejemplo, cada seis o doce meses), sin tener en cuenta su estado real. Esta práctica puede derivar en dos problemas: sustituciones prematuras que incrementan costes y residuos, o reemplazos tardíos que comprometen la calidad del aire y la seguridad del entorno hospitalario. La filtración de aire como barrera sanitaria invisible En el entorno hospitalario, el aire actúa como vector potencial de transmisión de microorganismos, partículas ultrafinas, bioaerosoles y compuestos químicos. Patógenos transportados por el aire, como bacterias, virus o esporas fúngicas, pueden comprometer la seguridad clínica si no se controlan mediante sistemas de ventilación y filtración adecuados. Por ello, los hospitales emplean filtros de alta eficiencia (HEPA y, en algunos casos, ULPA) que permiten retener partículas microscópicas y garantizar niveles de pureza del aire conforme a normativas sanitarias y estándares internacionales. No obstante, el rendimiento de un filtro no es constante a lo largo de su vida útil. Factores como la carga contaminante exterior, la ocupación del edificio, la presión diferencial, la humedad o las variaciones en el caudal de aire influyen directamente en su comportamiento. La monitorización continua de la pérdida de carga permite identificar: Saturaciones prematuras causadas por picos de contaminación Funcionamientos anómalos en etapas de filtración Desajustes en caudales de impulsión y retorno Riesgos de sobreesfuerzo en ventiladores En hospitales, donde los sistemas HVAC operan de forma continua, una pérdida de carga no controlada puede derivar en desviaciones de caudal que afecten a la renovación de aire exigida por normativa sanitaria. Monitorización avanzada en etapas de filtración El mantenimiento predictivo en hospitales no se limita a los filtros absolutos. Debe aplicarse de forma escalonada en todas las etapas de filtración: prefiltros, filtros finos y filtros HEPA. Cada etapa desempeña una función específica y su degradación influye en el comportamiento global del sistema. La instalación de sensores de presión diferencial en cada fase permite detectar desequilibrios en la cadena de filtración. Por ejemplo, un prefiltro saturado puede provocar una carga excesiva sobre el filtro final, reduciendo su vida útil y elevando los costes operativos. Asimismo, la combinación de sensores de partículas en aire impulsado y retorno aporta una visión directa del rendimiento real del sistema, permitiendo validar si la eficiencia de filtración se mantiene dentro de los estándares hospitalarios. INGENIERÍA HOSPITALARIA Seguridad y calidad ambiental Fundamentos del mantenimiento predictivo aplicado a filtros de aire El mantenimiento predictivo en filtración hospitalaria consiste en la monitorización continua de los parámetros que reflejan el rendimiento y el estado de los filtros dentro del sistema de ventilación. Su objetivo principal es determinar el momento óptimo de sustitución sin comprometer la seguridad ni la eficiencia energética del sistema. A diferencia del mantenimiento preventivo, que establece cambios programados (por ejemplo, cada 6 ó 12 meses), el mantenimiento predictivo se apoya en indicadores operativos como: Pérdida de carga del filtro Presión diferencial Caudal real de aire Eficiencia del sistema HVAC Concentración de partículas en aire impulsado Horas reales de funcionamiento La presión diferencial: indicador clave en la vida útil del filtro Entre todos los parámetros monitorizados, la presión diferencial es el indicador técnico más relevante en el mantenimiento predictivo de filtros hospitalarios. 59 N º 5 A medida que el filtro retiene partículas, su resistencia al paso del aire aumenta, generando una mayor pérdida de carga. Esta evolución no es lineal y depende de múltiples factores operativos.

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