Nº6 HOSPITALTEC
Medicalforum & Hospitalforum Entrevista mucha más capacidad de anticipación. Durante años hemos gestionado muy bien la complejidad asistencial, pero no siempre hemos gestionado con la misma madurez la complejidad organizativa. Y ahí está una de las claves. El reto ya no es únicamente atender más, sino atender mejor, con mayor integración, con más evidencia para la toma de decisiones y con modelos de gestión que no dependan del heroísmo cotidiano de los profesionales. Hay varios factores que tensionan especialmente esa preparación. En primer lugar, el envejecimiento poblacional y la cronicidad, que obligan a reorganizar el Sistema en torno al paciente complejo y no en torno a estructuras fragmentadas. En segundo lugar, la presión tecnológica: la innovación llega con enorme rapidez, aporta oportunidades inmensas, pero también exige criterio para priorizar, evaluar, escalar y financiar. En tercer lugar, la escasez y fatiga del talento, que afecta a la sostenibilidad del sistema tanto como cualquier restricción presupuestaria. Y, por último, la creciente exigencia ciudadana, que es legítima: la sociedad pide acceso, calidad, tiempos razonables, información, personalización y seguridad. Por eso, más que preguntarnos si el Sistema “está preparado” en abstracto, yo plantearía si está gobernado para adaptarse con rapidez. Y ahí todavía tenemos recorrido. Prepararse de verdad para la eficiencia y la sostenibilidad exige avanzar en cinco planos. El primero es la profesionalización de la dirección y la gestión sanitaria. No se puede pedir sostenibilidad a organizaciones complejas si no se refuerza un liderazgo estable, evaluable, con competencias acreditadas y con capacidad real de transformación. El segundo es la medición de resultados: debemos pasar definitivamente de una cultura de actividad a una cultura de valor. El tercero es la integración asistencial y organizativa, superando compartimentos estancos entre niveles, dispositivos y profesiones. El cuarto es una digitalización útil, no cosmética, que ayude a decidir mejor, simplifique procesos y permita rediseñar la atención. Y el quinto es el cuidado de las personas, tanto pacientes como profesionales, porque un sistema agotado no puede ser sostenible. “La gran debilidad del sistema no es la falta de talento, sino la necesidad de transformación estructural.”
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