En los últimos años, los sistemas sanitarios de los países desarrollados se enfrentan a una presión creciente derivada de factores estructurales como el envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad, además de una mayor exigencia social sobre la calidad del servicio y la atención.
A estos factores estructurales se suma la incorporación de tecnología cada vez más avanzada, tanto en los equipamientos médicos como en las propias instalaciones del hospital, a los que se exige, además, que sean “inteligentes”. La pandemia puso de manifiesto la necesidad de disponer de infraestructuras hospitalarias más resilientes, eficientes y muy flexibles.
En este contexto, la gestión eficiente de las infraestructuras hospitalarias se ha convertido en un elemento estratégico para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario sin comprometer la calidad asistencial.
Se viene observando un aumento significativo de la ratio de gasto-inversión en salud sobre el PIB: tras un marcado repunte en 2020 por la pandemia, los datos mantienen la dinámica previa a la crisis sanitaria (datos países OCDE).
Y las previsiones apuntan a una mayor exigencia sobre los recursos presupuestarios, en los que la dotación de partidas para renovación o nueva infraestructura sanitaria debe competir en las cuentas públicas con el gasto también creciente en pensiones, y otros gastos sociales, asistenciales, educación, y especialmente, y muy de actualidad, en defensa y armamento.
En este escenario, la provisión de infraestructura sanitaria y ciertos servicios asociados puede ser gestionada de forma más eficiente mediante el mecanismo de colaboración público-privada, que con fondos exclusivamente procedentes del presupuesto público.
Esta última opción, como ya se ha dicho, enfrenta limitaciones a su capacidad de acometer simultáneamente todas las necesidades infraestructuras, con requisitos muy cambiantes, que resultan a menudo incompatibles con los plazos en que pueden ejecutarse por la vía presupuestaria, muy superiores a los que requiere la sociedad actual.
La infraestructura deja de ser un mero soporte físico para convertirse en un activo crítico que debe diseñarse, construirse y operarse con visión de ciclo de vida, y asociada al mantenimiento cuidadoso.
El sector privado especializado en las concesiones de infraestructuras puede ofrecer su experiencia de varias décadas en distintos países, y con numerosos ejemplos de éxito.
En ellos, el modelo concesional hospitalario se consolida como una solución integral. Esto no supone una privatización del sistema sanitario: la titularidad del activo (la infraestructura y equipamiento) sigue siendo pública, y el control del contrato permanece en manos de la Administración. El concesionario asume la financiación, el diseño, la construcción y el mantenimiento, permitiendo transformar grandes desembolsos para inversiones iniciales en pagos distribuidos en el tiempo y aportando certidumbre presupuestaria.
Uno de los principales valores del modelo es la existencia de un responsable único durante todo el ciclo de vida del hospital.
Esta integración reduce riesgos, elimina interfaces innecesarias y mejora la eficiencia operativa. Los contratos, además, se rigen por estrictos indicadores de servicio y plazos definidos tras los cuales la infraestructura revierte al sector público.
Sacyr es líder en el diseño, financiación, construcción y operación de infraestructuras sanitarias mediante alianzas público-privadas (APP), con concesiones hospitalarias que suman 4.500 camas en España, Italia, Reino Unido y Chile.
En planificación y diseño, aplica tecnología BIM avanzada, simulación de flujos clínicos y optimización energética, logrando desviaciones de obra inferiores al 2%. En concesiones, ha desarrollado más de 10 grandes hospitales APP, operando en entornos clínicos complejos bajo estándares internacionales de calidad (ISO, UNE).
En operación y mantenimiento, Sacyr gestiona seis hospitales bajo modelo APP, con inversiones superiores a 3.500 mill. de euros.
La combinación de innovación, experiencia en diseño y construcción, financiación estructurada y excelencia operativa posiciona a Sacyr como socio estratégico para el desarrollo de la próxima generación de hospitales resilientes y digitalizados.
Casos de éxito
La creación de valor en infraestructuras hospitalarias comienza en el diseño. El Hospital de Antofagasta (Chile) demuestra cómo una planificación adecuada mejora la seguridad frente a desastres naturales como tsunamis y terremotos, optimiza los flujos internos y reduce el consumo energético, generando ahorros en la operación.
La innovación y la sostenibilidad también definen el diseño actual.
El New Velindre Cancer Centre (Cardiff, Reino Unido), en fase final de construcción, prioriza la integración con el entorno, la luz natural y la experiencia del paciente, incorporando materiales como piedra y madera para mejorar su bienestar, en línea con los objetivos del NHS.
En innovación destaca el Hospital Cognitivo del Hospital del Henares (Madrid), con financiación de Sacyr y la Comunidad de Madrid, que integra inteligencia artificial, sensores IoT y algoritmos de gestión adaptativa para mejorar eficiencia energética, tiempos de respuesta y experiencia del paciente.
En conjunto, estos casos reflejan cómo la innovación, el diseño y la sostenibilidad están redefiniendo la infraestructura hospitalaria.
Descarga sugerida:
Artículo escrito por:
Domingo Jiménez Ortega
Director de Operaciones
Sacyr Concesiones Europa