¿Qué papel desempeña hoy la Fundación Salud y Progreso en el sistema sanitario andaluz?
La Fundación Pública Andaluza Salud y Progreso desempeña actualmente un papel clave en el seno del sistema sanitario público de Andalucía como impulsor de la investigación e innovación (I+i) en salud, la calidad y la formación de alto nivel a los profesionales sanitarios. Su labor se centra en conectar las necesidades reales de los servicios de salud con soluciones innovadoras que aporten valor tanto a los profesionales como a la ciudadanía siguiendo las directrices de la Consejería a la que pertenece, consolidándose como una herramienta estratégica para modernizar y fortalecer el sistema sanitario andaluz.
En un entorno sanitario cada vez más digitalizado, ¿cómo está contribuyendo la Fundación a impulsar la inteligencia artificial, la automatización o la analítica de datos en los procesos asistenciales y de gestión?
En la Fundación consideramos que la transformación digital es clave en un sistema sanitario moderno, sostenible, eficiente y centrado en la persona. Nuestra actividad así lo demuestra, con iniciativas como la Plataforma de Medicina Computacional de la Fundación, un área de trabajo a la vanguardia de la secuenciación genómica, que impulsa importantes proyectos colaborativos con hospitales y centros de investigación.
Con la Plataforma de Medicina Computacional estamos aplicando inteligencia artificial a la prevención y tratamiento de enfermedades.
En esta línea hemos creado un Laboratorio de Ciencia de Datos que igualmente investiga las posibles aplicaciones de la IA a la mejora de la calidad de la asistencia, con proyectos en marcha como el TrIAje, que estudia el uso de la inteligencia artificial en los servicios de emergencias o proyectos de salud pública para la prevención del suicidio.
¿Qué acciones desarrolla la Fundación para mejorar la calidad, la trazabilidad y la seguridad asistencial?
La Fundación cuenta con un área de trabajo consolidada en el ámbito de la calidad como es la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA), que desde la certificación de centros, unidades, profesionales y formación sanitaria, promueve una sanidad de excelencia en base a criterios de calidad recogidos en sus manuales de estándares. ACSA cuenta con el reconocimiento internacional, con la acreditación por parte de ISQUA, y la exportación de su modelo de calidad a otros países, como Portugal. Esta incesante labor en pro de la certificación de calidad se consolida con cifras como, por ejemplo, los 778 centros y unidades sanitarias, fundamentalmente del ámbito público, aunque también del privado, que en este momento cuentan con el sello de calidad de ACSA.
La calidad sanitaria no se entiende sin la seguridad del paciente, y para ello es esencial la formación de los profesionales.
Así, otra de nuestras líneas de trabajo, IAVANTE, forma a los profesionales sanitarios a través de innovadoras metodologías, entre ellas la simulación, para mejorar sus competencias, facilitando su desarrollo profesional pero también la seguridad de los pacientes que tratan.
La Fundación impulsa proyectos de investigación e innovación en colaboración con distintas entidades. ¿Qué proyectos recientes están generando un impacto positivo en la atención al paciente?
Podríamos destacar muchos proyectos, pues, como entidad impulsora y facilitadora de la I+i en el seno de la sanidad pública, propiciamos la colaboración para el avance en el conocimiento de las enfermedades, su prevención y abordaje. No concebimos nuestro trabajo sin trabajar en estrecha colaboración con otras entidades del sistema sanitario público, como los propios hospitales, o incluso la empresa, con la generación de iniciativas empresariales fruto de la investigación y la innovación o la creación de alianzas con la industria farmacéutica para la promoción de la investigación.
En el ámbito de la compra pública de innovación, por ejemplo, acabamos de firmar la adjudicación de la Fase I del proyecto ‘Cart_Andalucía’.
Este proyecto busca desarrollar un nuevo tratamiento CAR-T dirigido a pacientes con cánceres que afectan a las células de la sangre y al sistema linfático (como linfomas y leucemias).
Trabajamos también codo con codo a través de nuestra Red de Diseño y Traslación de Terapias Avanzadas en el diseño de CAR-T académicas, en la puesta en marcha de medicamentos complejos de terapias avanzadas como la piel artificial o el medicamento que está revolucionando el tratamiento de las fisuras labiopalatinas en recién nacidos, etc.
En definitiva, sería interminable la lista de proyectos colaborativos con otras entidades, pues nuestra vocación al servicio del sistema sanitario no se entiende sin el esfuerzo colectivo.
Desde su experiencia, ¿cuáles considera que son los principales desafíos para avanzar en la gestión innovadora de la sanidad pública andaluza, tanto en el ámbito tecnológico como organizativo?
Es una pregunta muy compleja, pero, quizás, las propias líneas de trabajo de FPS pueden darnos alguna idea sobre los pilares de ese avance de la sanidad pública de Andalucía que no debe perder nunca la centralidad del paciente, pues trabajamos por y para él, ni olvidar el compromiso con y de los profesionales, a los que hay que facilitar su desarrollo y fijar su talento al territorio.
Por tanto, incentivar la I+i en salud para ampliar el conocimiento de las enfermedades y la calidad de vida de las personas pasa por un modelo de gobernanza ético con base en las nuevas tecnologías, utilizadas para su mejora, que utilice el dato como herramienta predictiva. También pasa por la formación de los profesionales sanitarios y el refuerzo de su acción investigadora a través de programas e incentivos y por hacer efectiva la transferencia de los resultados de investigación, traduciendo los avances científicos en tecnología aplicable a la sanidad. Todo ello sin olvidar la equidad en el acceso de los pacientes a los resultados de la investigación y la innovación, independientemente de su lugar de residencia.
¿Qué papel tiene la Fundación en la creación de redes de colaboración y conocimiento en salud?
En este sentido, nuestro papel en Andalucía es esencial, pues coordinamos la Red de Fundaciones Gestoras de Investigación del Sistema Sanitario Público de Andalucía (RFGI-SSPA), integrada por fundaciones provinciales. Esto permite facilitar a todos los profesionales del sistema acceso homogéneo a servicios de investigación, innovación y financiación.
Asimismo, desde FPS se fomentan colaboraciones público-privadas y multinivel, impulsando proyectos innovadores que incluyen a centros hospitalarios, ciudadanos, industria y universidades, promoviendo sinergias efectivas en toda Andalucía.
Finalmente, ¿qué tendencias o transformaciones considera que marcarán el futuro de la sanidad en los próximos años, y cómo se prepara la Fundación para afrontarlas?
Creo que varias tendencias configurarán el futuro sanitario y la Fundación está adaptándose para liderarlas si así se nos encomienda desde la Consejería de Sanidad, Emergencias y Presidencia, a la cual pertenecemos. Como ha indicado el propio consejero, Antonio Sanz, la base está en poner “la tecnología al servicio de la salud”. Y, por ello, sin perder la centralidad del paciente y la humanización de la asistencia, creo que hay importantes líneas de trabajo en el ámbito de la IA aplicada a la investigación, la innovación, la gestión y la propia atención sanitaria. Es también el momento del impulso a las terapias avanzadas; a la medicina personalizada y de precisión; todo en un entorno de colaboración, donde todos los actores que conforman el sistema sanitario “remen” en una misma dirección.
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