Jesús Agüero, (Director de  en BIOVAL)

"La biotecnología valenciana ha dejado de ser un sector emergente para convertirse en una realidad industrial estratégica"

Jesús Agüero,, Director de (BIOVAL).

BIOVAL nació en 2006 para conectar la investigación científica con el tejido empresarial y dar cohesión a un sector biotecnológico que comenzaba a desarrollarse en la Comunitat Valenciana. Veinte años después, la asociación reúne a más de 130 entidades y trabaja para impulsar la colaboración, la transferencia de conocimiento y el crecimiento de la biotecnología valenciana.

¿Cómo ha evolucionado Bioval durante estas dos décadas y cuáles diríais que han sido los principales hitos de su trayectoria?

En estos 20 años hemos vivido una metamorfosis histórica: hemos pasado de una disciplina predominantemente académica e incipiente a un ecosistema industrial maduro, con alta atracción de inversión y gran capacidad tecnológica. Entre nuestros principales hitos destacan la consolidación de la Nit Biotec como la gran noche de la biotecnología regional; la renovación oficial por parte del Ministerio de Industria como Agrupación Empresarial Innovadora (AEI); la puesta en marcha de plataformas colaborativas como la Valencia Biofoundry; y el haber situado la biotecnología en el centro de la agenda económica de la Comunitat Valenciana, como demuestra la licitación de la Generalitat para la elaboración del Plan Estratégico de la Biotecnología 2027-2030.


Actualmente, Bioval reúne a empresas, centros tecnológicos, institutos de investigación, universidades y otras entidades. ¿Qué perfiles y áreas de actividad están representados entre sus asociados y qué valor aporta esta diversidad al conjunto del clúster?

Hoy superamos los 130 socios de muy diversa tipología: empresas biotecnológicas (spin-offs, pymes y multinacionales), institutos de investigación sanitaria, centros tecnológicos, universidades públicas y privadas, así como entidades financieras y consultoras especializadas. Esta representación cubre todas las ramas ("colores") de la biotecnología: salud y medicina, agroalimentación, bioprocesos industriales y bioeconomía. El verdadero valor de esta diversidad es la transversalidad: lejos de ser una suma de sectores independientes, esta diversidad configura un ecosistema altamente interconectado donde el conocimiento, la tecnología y el talento circulan entre disciplinas, generando nuevas oportunidades de colaboración e innovación de forma constante.


¿Cuáles son los principales servicios que ofrecéis a vuestros asociados y de qué manera les ayudáis a mejorar su competitividad, encontrar colaboradores o acceder a nuevas oportunidades de negocio?

Trabajamos sobre cinco ejes estratégicos: representación institucional, posicionamiento, servicios de valor, desarrollo de negocio e impulso a proyectos colaborativos. Ayudamos a nuestros asociados mediante vigilancia y canalización de ayudas públicas, organización de jornadas de transferencia e inversión como el Investor's Day, webinars de actualización regulatoria y fiscal, así como participación agrupada bonificada en ferias internacionales clave como BIOSPAIN.

Además, hemos relanzado plataformas de networking como el CLUBBIO para fomentar la conexión B2B en un entorno informal y práctico.


¿Qué peso tiene el área de salud en BIOVAL y cuáles son los principales retos sanitarios de sus asociados?

La biotecnología roja (salud y biomedicina) es el pilar de mayor representación en nuestro clúster, agrupando a un 26% de las lineas de negocio e investigación de nuestros asociados, seguida por la biotec verde (agro) y amarilla (alimentaria) que representan un 16 y un 13% respectivamente. Entre los mayores retos sanitarios abordados destaca el desarrollo de terapias avanzadas contra el cáncer y enfermedades neurodegenerativas, el diseño de soluciones de medicina de precisión, asistida por la genética y la Inteligencia Artificial, la búsqueda de alternativas a la resistencia bacteriana mediante fagoterapia o nanomedicina.


¿Qué papel desempeña BIOVAL en la transferencia de conocimiento y colaboración entre investigadores, empresas y hospitales?

BIOVAL actúa como un acelerador del ecosistema: detectamos el talento y el conocimiento generado en universidades e institutos de investigación y lo conectamos con la capacidad financiera y de escalado industrial del tejido empresarial.

Eliminamos las barreras de lenguaje que históricamente han distanciado a científicos y directivos, facilitando foros bilaterales de diálogo, dinamizando comisiones de trabajo especializadas y creando las condiciones para que la I+D+i alcance la fase de validación clínica y comercialización.


Entre las iniciativas de Bioval se encuentran espacios de encuentro y colaboración como el Foro Colabora. ¿Cómo funcionan estas iniciativas y qué oportunidades ofrecen para desarrollar proyectos conjuntos en biomedicina y tecnología sanitaria?

El Foro Colabora es una de nuestras herramientas más potentes de dinamización. Se estructura a través de mesas temáticas de debate, presentaciones de retos tecnológicos y, fundamentalmente, reuniones bilatelares one to one, agendadas previamente entre investigadores, hospitales y empresas. En la última edición gestionamos más de 200 solicitudes de reunión, generando consorcios reales para concurrir a convocatorias públicas de I+D y proyectos de desarrollo tecnológico conjunto.


¿Podríais destacar algún proyecto o caso de colaboración impulsado desde el ecosistema de Bioval que ejemplifique el impacto que puede tener el trabajo conjunto entre empresas y entidades de investigación?

Un caso de éxito indiscutible es la Valencia Biofoundry, la primera plataforma colaborativa de bioproducción avanzada del sur de Europa coordinada por BIOVAL. Este proyecto integra a centros de investigación del CSIC (como el I2SysBio, IATA y el IBMCP), centros tecnológicos como AINIA o INESCOP, y empresas industriales como Bioinicia, AjaxDNA o Madeinplant. Uniendo biología sintética, robótica e Inteligencia Artificial, se plantea como una herramienta para acelerar el diseño y escalado de biofactorías para aplicaciones farmacéuticas, cosméticas o alimentarias sostenibles, con proyección internacional y multidisciplinar.

Contamos con un ecosistema biotecnológico cada vez más sólido, conectado e innovador.


El desarrollo de nuevas terapias, herramientas diagnósticas y soluciones de medicina personalizada exige investigación, financiación y colaboración multidisciplinar. ¿Cuáles son las principales barreras que encuentran las empresas biotecnológicas para llevar sus innovaciones al mercado y cómo puede ayudar el clúster a superarlas?

Las principales barreras son el elevado capital necesario en fases iniciales, los prolongados tiempos de desarrollo ("el valle de la muerte") y la complejidad regulatoria.

Desde BIOVAL ayudamos a superarlas conectando a las startups con fondos de inversión especializados en Life Sciences a través de nuestro Investor's Day.

Además, facilitamos el contacto con proveedores de servicios mediante la plataforma de negocio CLUBBIO, ofrecemos asesoramiento en propiedad industrial, estrategia, finanzas y ayudas públicas, e impulsamos colaboraciones con grandes firmas tractoras que aportan solvencia para el escalado.


En el ámbito sanitario, la innovación debe convivir con exigencias regulatorias, necesidades de validación y garantías de seguridad. ¿Qué dificultades plantea este contexto a las empresas del sector y qué apoyos o alianzas pueden facilitar el desarrollo de sus soluciones?

El ámbito sanitario se caracteriza por unos requisitos regulatorios y de validación especialmente exigentes, algo imprescindible para garantizar la seguridad, eficacia y calidad de las innovaciones que llegan a pacientes y profesionales. El reto para las empresas no reside únicamente en desarrollar una buena tecnología, sino en planificar desde fases muy tempranas aspectos como la estrategia regulatoria, la generación de evidencia clínica, la propiedad intelectual o el acceso al mercado. Anticipar estos factores desde el inicio permite reducir riesgos, optimizar recursos y acortar los tiempos de desarrollo. En este contexto, contar con un ecosistema colaborativo que conecte a empresas con hospitales, institutos de investigación, expertos reguladores e inversores resulta clave para transformar una innovación prometedora en una solución con impacto real con mayores garantías de éxito.


En el marco de vuestro 20.º aniversario, habéis avanzado datos que sitúan al sector biotecnológico valenciano en torno al 0,89 % del PIB autonómico, con una facturación agregada de 6.100 millones de euros. ¿Qué reflejan estas cifras sobre la madurez del ecosistema y qué condiciones necesita para seguir creciendo y ganar proyección internacional?

Demuestran que la biotecnología en la Comunitat Valenciana ha dejado de ser un sector emergente para convertirse en una realidad industrial estratégica con 343 empresas y 26.000 empleos directos e indirectos. Para superar el umbral del 1% del PIB y ganar proyección internacional, el sector necesita estabilidad en las políticas públicas de innovación, incentivos fiscales al capital riesgo regional, agilidad en los procedimientos administrativos y un apoyo decidido a misiones comerciales exteriores y la atracción de congresos internacionales del sector a la Comunidad Valenciana.


De cara a los próximos años, ¿cuáles serán las prioridades de Bioval y qué os gustaría haber conseguido cuando llegue el momento de celebrar su 25.º aniversario?

Nuestra hoja de ruta para los próximos años se articula en torno a tres grandes prioridades. La primera es impulsar aún más la colaboración dentro del ecosistema, favoreciendo la generación de proyectos conjuntos promovidos y/o dinamizados por el cluster.

En esta línea, hemos obtenido recientemente la resolución provisional favorable de un nuevo proyecto en la convocatoria de Agrupaciones Empresariales Innovadoras (AEI), una iniciativa que refuerza nuestra capacidad para dinamizar proyectos colaborativos de alto valor, y nos gustaría seguir por esta senda.

El segundo eje es la internacionalización. Queremos seguir ampliando la presencia de BIOVAL en redes y plataformas internacionales, facilitando que nuestras empresas y entidades asociadas accedan a nuevas oportunidades de colaboración, financiación y desarrollo de negocio más allá de nuestras fronteras.

La tercera prioridad es continuar incorporando servicios de valor que respondan a las necesidades reales de nuestros socios y les ayuden a afrontar desafíos tan relevantes como la innovación, la regulación, la financiación, la digitalización o la expansión internacional.

Todo ello sin perder de vista una misión que nos ha acompañado desde nuestros inicios: fortalecer y dar visibilidad al ecosistema biotecnológico de la Comunitat Valenciana. Cuando llegue nuestro 25.º aniversario, nos gustaría comprobar que este ecosistema ha mantenido la dinámica de crecimiento de los últimos años, que cuenta con más empresas innovadoras, más proyectos colaborativos, mayor presencia internacional y una capacidad aún mayor para convertir conocimiento y talento en impacto económico y social.


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Número 8 2026