¿Se está reconociendo suficientemente el valor técnico de las ingenierías en las licitaciones?
En Catalunya, la Administración está empezando a reconocer la aportación real de las ingenierías en un sector tan exigente como el hospitalario. Subrayo “empezando” porque, aunque vemos avances, queda aún un largo camino por recorrer para situar la ingeniería en el lugar estratégico que le corresponde.
El debate no es únicamente económico. Aunque el peso de la ingeniería de instalaciones y estructuras puede llegar a representar cerca del 60% de la inversión en algunos proyectos, nuestra solvencia técnica continúa demasiado diluida. El protagonismo tradicional de la arquitectura nos sigue relegando a un segundo plano, y eso no refleja la complejidad ni la importancia real del trabajo de la ingeniería en infraestructuras críticas.
La situación es preocupante. La ingeniería atraviesa un momento comprometido en términos de atractivo y proyección: somos un sector en regresión, con un mercado excesivamente banalizado, donde el valor estratégico no se reconoce como debería. Desatender la ingeniería implica perder capacidad creativa, técnica y motora, y eso conduce al estancamiento.
Como colectivo, debemos comunicar mejor nuestro valor.
La competitividad, la eficiencia del gasto público, la calidad de las infraestructuras y el bienestar social dependen en gran medida de ello. Es el momento de reivindicar ese papel y de construir un marco donde la ingeniería lidere los retos de un sistema sanitario moderno y sostenible.
¿Cómo afecta la presión presupuestaria a la calidad final de las infraestructuras sanitarias?
El impacto es transversal: afecta al diseño, la construcción y, especialmente, a la operación y mantenimiento, donde se concentra la mayor parte del coste y del valor a lo largo de la vida útil del edificio.
En JG Ingenieros consideramos el mantenimiento y su trazabilidad como factores clave para la eficiencia. En un hospital, una infraestructura dinámica y sensible, el análisis del ciclo de vida debe integrarse desde el diseño: no basta con que sea estético, debe ser funcional, flexible, eficiente y resiliente.
La presión presupuestaria no es el principal problema; el riesgo está en priorizar el ahorro inicial frente al valor a largo plazo.
Apostar por una ingeniería de calidad es invertir en seguridad, eficiencia y continuidad operativa.
Por eso, es fundamental introducir criterios de coste global y no solo de inversión inicial en la toma de decisiones.
¿Qué modelo de contratación sería más justo y eficiente para todas las partes?
No existe un modelo único capaz de garantizar por sí mismo el éxito en proyectos tan complejos como los hospitalarios. Tanto el esquema tradicional como las fórmulas colaborativas más recientes pueden funcionar si cuentan con mecanismos sólidos que protejan a todas las partes y aseguren la calidad del resultado.
La clave es una gestión profesional, con reglas claras y buena coordinación.
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