¿Cuáles son las principales prioridades estratégicas de la compañía y cómo se alinean con las necesidades del sistema sanitario?
Nuestro propósito como compañía es transformar la vida de los pacientes y ayudarles a alcanzar sus aspiraciones de una vida sana. Esta visión responde a un compromiso de largo plazo basado en "pensar en generaciones", con el objetivo de generar valor duradero tanto para el sistema sanitario como para la sociedad en su conjunto.
En este contexto, nuestra misión es consolidarnos como líderes en dermatología médica apoyándonos en una sólida apuesta por la investigación y el desarrollo. Almirall representa el 12% de la inversión en I+D del sector en España.
Un esfuerzo que nos permite desarrollar soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con enfermedades dermatológicas. A ello se suma nuestra capacidad industrial, respaldada por los centros de producción que mantenemos en España.
Además, contribuimos a las necesidades del Sistema Nacional de Salud mediante una gestión eficiente de la cronicidad. Aunque nuestra actividad está especialmente focalizada en dermatología médica, nuestra trayectoria de más de ocho décadas en España nos permite aportar valor en otras áreas terapéuticas, como las enfermedades neurológicas, cardiovasculares, metabólicas, autoinmunes, gastrointestinales o alérgicas.
Apostamos por una innovación que mejora los resultados en salud y contribuye a reducir la carga de la enfermedad, con menos complicaciones, menos visitas asistenciales y un impacto positivo en la sostenibilidad del sistema.
Todo ello se sustenta en una cartera de I+D robusta y dinámica, orientada a anticipar necesidades médicas aún no cubiertas y a reforzar nuestro compromiso con el fortalecimiento del sistema sanitario, el tejido industrial y el progreso científico desde España con una visión global.
¿Cómo está contribuyendo Almirall al desarrollo de soluciones innovadoras que aporten valor tanto a pacientes como a profesionales sanitarios?
La innovación forma parte del ADN de Almirall y se materializa en una apuesta sostenida por la investigación y el desarrollo de terapias pioneras que aporten valor tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios. En la última década hemos invertido más de 1.000 millones de euros en I+D, lo que representa el 12% de la inversión total del sector en España. Además, hemos liderado más de 100 ensayos clínicos, de los cuales 28 se han desarrollado en centros españoles.
Esta actividad se articula en torno a nuestro centro de I+D de Sant Feliu de Llobregat, el único centro privado de Europa dedicado exclusivamente a la dermatología.
Desde allí impulsamos investigación de vanguardia, generamos empleo cualificado y contamos actualmente con más de 270 profesionales de perfil internacional. Asimismo, iniciativas como Almirall Innovation Hub, “The Hive”, reflejan nuestra apuesta por fomentar la colaboración entre biotecnológicas, startups, centros académicos y la industria farmacéutica.
Nuestro compromiso con la innovación también se traduce en una amplia cartera de más de 40 tratamientos disponibles en España, que abarcan distintas áreas terapéuticas y buscan dar respuesta a las necesidades reales de los pacientes, contribuyendo a mejorar su salud y calidad de vida.
A ello se suma una sólida capacidad industrial. Disponemos de dos plantas de producción en Cataluña, ubicadas en Sant Andreu de la Barca y Sant Celoni, desde las que fabricamos más de 75 millones de unidades de medicamentos al año. Esta capacidad productiva resulta esencial para garantizar que la innovación llegue a los pacientes de forma sostenible, asegurar el suministro de medicamentos y contribuir a reforzar la autonomía estratégica del país.
Desde la perspectiva de Market Access, ¿cuáles son actualmente los principales desafíos para garantizar un acceso eficiente y equitativo a la innovación terapéutica en España?
Desde la perspectiva de acceso al mercado, el principal desafío sigue siendo encontrar el equilibrio entre la necesidad de financiar la innovación que mejora la calidad de vida de los pacientes y la sostenibilidad a largo plazo de nuestro Sistema Nacional de Salud, siempre con una visión orientada a las generaciones futuras.
Además, en un contexto global marcado por la necesidad de reforzar las cadenas de suministro y garantizar el acceso a los medicamentos, la capacidad industrial local se ha convertido en un activo estratégico para el sistema sanitario. Esta solidez industrial contribuye a que la innovación llegue a las personas de manera sostenible.
En nuestro caso, este compromiso se articula a través de la estrategia Act4Impact 2030, sustentada en cuatro pilares estratégicos —Planeta, Personas, Pacientes y Partners— y guiada por unos principios sólidos.
Otro aspecto clave pasa por evolucionar hacia modelos de evaluación que tengan en cuenta el valor integral de los medicamentos. Esto implica considerar no solo los resultados clínicos, sino también su impacto en la calidad de vida de los pacientes, el ahorro de costes indirectos —como la reducción del gasto en pensiones, bajas laborales o costes hospitalarios— y los resultados reportados por los propios pacientes (PROs).
Asimismo, es fundamental avanzar en cohesión y equidad territorial.
Aún persisten diferencias entre comunidades autónomas que generan inequidades en el acceso a la innovación terapéutica. Superar estas barreras es esencial para garantizar que todos los pacientes dispongan de las mismas oportunidades terapéuticas con independencia de su lugar de residencia.
Por último, resulta necesario dotar al sistema de una mayor predictibilidad y agilidad en los procesos de financiación y fijación de precios. Reducir la incertidumbre y los largos plazos administrativos es una prioridad, ya que estos retrasos no solo dificultan la llegada de la innovación a los pacientes, sino que también reflejan, a menor escala, algunos de los desafíos que afronta Europa en materia de dinamismo investigador y acceso a las nuevas terapias.
¿Qué papel considera que debe desempeñar la colaboración entre industria, administración y profesionales sanitarios para avanzar hacia un modelo más sostenible y centrado en el paciente?
La colaboración entre industria, administración y profesionales sanitarios desempeña un papel fundamental para avanzar hacia un modelo sanitario más sostenible y centrado en el paciente. Es imprescindible mantener un diálogo fluido, constructivo y transparente entre todos los agentes implicados, ya que esta cooperación público-privada resulta esencial para construir un sistema más resiliente, innovador y sostenible, además de impulsar la ciencia, la investigación y el desarrollo industrial desde España.
Esta colaboración debe orientarse también a la co-creación de soluciones innovadoras y sostenibles, mediante el diseño conjunto de modelos asistenciales que no solo aporten valor clínico, sino que además sean viables desde el punto de vista económico para el Sistema Nacional de Salud a largo plazo.
Otro de los ámbitos en los que la cooperación resulta decisiva es la mejora de la equidad y del acceso temprano a la innovación. Trabajar de forma coordinada permite identificar y superar las barreras existentes para que los pacientes puedan acceder a las nuevas terapias de manera eficiente y equitativa, impulsando iniciativas que favorezcan una atención homogénea en todo el territorio nacional.
Asimismo, la colaboración debe contribuir a alinear los objetivos de todos los agentes del sistema bajo una visión estratégica compartida, situando siempre al paciente en el centro de las decisiones y adoptando una perspectiva de largo plazo basada en "pensar en generaciones". Se trata de asumir conjuntamente la responsabilidad de las decisiones presentes y su impacto en la salud futura de la población.
Por último, la cooperación público-privada es un elemento clave para impulsar la investigación, el desarrollo y la producción industrial en España. Aprovechar la capacidad instalada del país permite fortalecer su autonomía estratégica, fomentar la generación de conocimiento, impulsar la innovación y crear valor tanto para el sistema sanitario como para la sociedad en su conjunto.
La digitalización y la incorporación de nuevas tecnologías están transformando el sistema sanitario. ¿Cómo impactan estos cambios en los procesos de acceso a medicamentos y en la relación con los distintos agentes del sistema?
La digitalización y la incorporación de nuevas tecnologías están transformando profundamente el sistema sanitario y tienen un impacto directo tanto en los procesos de acceso a los medicamentos como en la relación entre los distintos agentes del sistema. Uno de los aspectos más relevantes es el poder transformador del dato. La digitalización nos permite generar y analizar datos de vida real (Real World Evidence, RWE) a una escala sin precedentes. Esta evidencia resulta fundamental para demostrar el valor de las terapias en la práctica clínica habitual y, al mismo tiempo, complementa y refuerza los resultados obtenidos en los ensayos clínicos, aportando una visión más completa de su efectividad y seguridad en condiciones reales. Todo ello facilita decisiones de acceso más ágiles y basadas en resultados concretos.
Además, la tecnología está redefiniendo la forma en que nos relacionamos con médicos, gestores y otros agentes del sistema sanitario.
Las nuevas herramientas digitales permiten una interacción más ágil, personalizada y basada en datos, optimizando la comunicación y favoreciendo una toma de decisiones más eficiente en beneficio de la atención al paciente.
Otro aspecto clave es el empoderamiento del paciente.
Las aplicaciones digitales, los dispositivos wearables y otras herramientas tecnológicas permiten a las personas monitorizar su enfermedad y generar información relevante sobre su estado de salud. Estos datos son fundamentales para medir el valor real de los tratamientos y favorecen una participación más activa de los pacientes en su propio proceso de cuidado y mejora.
No obstante, para que esta transformación tecnológica sea realmente efectiva, también es necesario abordar algunos desafíos de forma proactiva.
Entre ellos destacan la interoperabilidad de los sistemas de salud, la seguridad y privacidad de los datos y la reducción de la brecha digital. Solo así será
posible garantizar que los beneficios de la digitalización lleguen a toda la población y contribuyan a construir un sistema sanitario más equitativo y eficiente para las generaciones futuras.
¿Qué valor diferencial aporta un encuentro como Medicalforum-Hospitalforum para los profesionales del ámbito sanitario y por qué considera relevante su participación en este foro?
El debate se estructuró en torno a cuatro grandes ejes. En primer lugar, analizamos la evolución de la farmacia hospitalaria hacia un papel cada vez más estratégico y asistencial, donde la tecnología permite a los profesionales dedicar más tiempo a tareas de alto valor centradas en el paciente y la seguridad.
También abordamos la importancia de la digitalización, la integración de sistemas y la gobernanza del dato como elementos clave para optimizar procesos, mejorar la toma de decisiones y aumentar la eficiencia hospitalaria.
Otro de los temas centrales fue el impacto de la tecnología en la seguridad del paciente, la eficiencia operativa y la generación de valor, poniendo de relieve cómo la farmacia hospitalaria se está consolidando como un servicio estratégico dentro de las organizaciones sanitarias.
Por último, reflexionamos sobre la importancia del talento, la formación continua y la capacidad de adaptación de los profesionales para afrontar los retos de un entorno sanitario cada vez más dinámico y tecnológico.
¿Cómo prevé la evolución del acceso a la innovación farmacéutica en España y qué elementos serán claves para su desarrollo?
A medio plazo, el acceso a la innovación farmacéutica estará cada vez más ligado a la capacidad de demostrar el valor real de los tratamientos. En este sentido, los datos de vida real (Real World Evidence, RWE) tendrán un papel creciente, ya que permitirán evaluar mejor la efectividad y el impacto de los medicamentos en la práctica clínica.
También veremos una mayor adopción de modelos de financiación innovadores, como los acuerdos de riesgo compartido o el pago por resultados, así como un mayor peso de los resultados reportados por los propios pacientes (PROs) a la hora de definir el valor de los tratamientos.
No obstante, el elemento determinante será la voluntad política y la agilidad regulatoria para modernizar los sistemas de evaluación y financiación. Junto con una colaboración efectiva entre todos los agentes, esto será clave para garantizar un acceso sostenible a la innovación y responder a las necesidades de los pacientes.
¿Qué conclusiones destacaría de la mesa sobre farmacia hospitalaria y tecnología sanitaria?
La principal conclusión es que la tecnología debe entenderse como una herramienta para generar valor y no como un fin en sí misma. Su verdadero potencial radica en optimizar procesos, mejorar la eficiencia y liberar tiempo para que los profesionales puedan centrarse en tareas de mayor valor añadido y en la atención al paciente.
Otro de los mensajes clave fue la importancia de la integración de sistemas y de una sólida gobernanza del dato. Las ponentes coincidieron en que la farmacia hospitalaria debe consolidarse como un servicio estratégico capaz de aportar valor asistencial, organizativo y económico medible, reforzando la innovación, la seguridad del paciente y la capacidad de adaptación ante los retos de un entorno sanitario en constante evolución y cada vez más complejo, exigente y dinámico.
Descarga sugerida: