Casi el 50% de los sanitarios orienta su formación hacia las especialidades más tensionadas del sistema de salud, como el diagnóstico y la atención especializada
Con listas de espera que superan los 120 días de media, más de 800.000 pacientes pendientes de una intervención quirúrgica y una población en la que más del 20 % ya supera los 65 años, según datos oficiales del Ministerio de Sanidad y el INE, la presión sobre el sistema sanitario español no deja de crecer. En este contexto, la formación se ha convertido en una de las principales vías de respuesta de los propios profesionales: casi la mitad de los sanitarios se forma hoy con un objetivo directamente ligado al empleo, según los datos de Faro Educación, que cierra el 2025 con cerca de 26.000 alumnos en formación sanitaria.
Los motivos que llevan a los profesionales sanitarios a formarse refuerzan esta lectura:
- La actualización de conocimientos se mantiene como el principal motor de la formación (38,8 %), en un entorno asistencial cada vez más exigente y complejo.
- Junto a ello, casi la mitad de los alumnos vincula directamente su formación al empleo: un 24,6 % lo hace para acceder a bolsas de trabajo y otro 24,4 % para mejorar su situación profesional o aspirar a un ascenso.
Estos datos confirman que los profesionales están ajustando su formación a los principales problemas estructurales del sistema sanitario. El propio Ministerio de Sanidad reconoce la dificultad para cubrir determinados perfiles, especialmente en áreas de diagnóstico, atención especializada y asistencia continuada, lo que convierte a la formación en un indicador adelantado de los cambios del sector.
En este contexto, en 2025 Faro Educación ha detectado un fuerte aumento de la demanda formativa en especialidades directamente ligadas a la presión asistencial y la cronicidad: Áreas como odontología (+172 %), radiología (+150 %) y laboratorio (+148,9 %) registran crecimientos interanuales de tres dígitos, reflejando el aumento de pruebas diagnósticas y la necesidad de reforzar perfiles técnicos clave. A ellas se suma nutrición y alimentación (+111,9 %), cada vez más vinculada al envejecimiento poblacional y al manejo del paciente crónico.