Grupo Lacera destaca cinco aspectos que contribuyen al correcto funcionamiento de los centros sanitarios en picos estacionales

limpieza hospital

Grupo Lacera, especializado en servicios integrales en centros sanitarios, destaca la importancia de la gestión integrada para garantizar la seguridad y eficacia en momentos de máxima presión, como picos estacionales.

Los servicios de limpieza e higienización, gestión de residuos, DDD, mantenimiento o sanidad ambiental forman parte del funcionamiento diario de hospitales, centros de salud, clínicas y residencias. Aunque suelen desarrollarse fuera del foco de pacientes y visitantes, resultan esenciales para garantizar la seguridad, la higiene y la operatividad de unos entornos que permanecen activos las 24 horas del día.

Su gestión integrada bajo una misma planificación facilita la coordinación operativa y permite responder con mayor agilidad a las necesidades cambiantes del centro. Su papel resulta aún más determinante en los picos estacionales como las olas de calor en verano que, según compartieron especialistas sanitarios de La Sociedad Andaluza de Medicina Interna, pueden incrementar hasta un 20 % los ingresos de pacientes crónicos, obligando a los centros a adaptar recursos y coordinar múltiples servicios de apoyo.

Grupo Lacera, empresa familiar asturiana especializada en la externalización de servicios integrales, cuenta con más de 40 años de experiencia en el ámbito sanitario. Actualmente presta servicio en 18 hospitales y 146 centros de salud y clínicas de toda España, dando cobertura a más de 4.175 camas hospitalarias a través de un equipo formado por más de 1.330 profesionales especializados.

"Cuando hablamos de hospitales solemos pensar en la atención médica, pero detrás existe una estructura operativa muy compleja que debe funcionar de manera coordinada todos los días del año. La seguridad del paciente, la disponibilidad de los espacios o la continuidad de la actividad asistencial dependen también de servicios que rara vez son visibles para quien visita un centro sanitario”, afirma Alejandro Blanco, director general de Grupo Lacera.

A partir de su experiencia en este ámbito, la compañía identifica cinco aspectos que contribuyen al correcto funcionamiento de los centros sanitarios y a la continuidad de la actividad asistencial.

  • Cada espacio requiere protocolos adaptados a su actividad

No todos los espacios de un centro sanitario pueden gestionarse con los mismos procedimientos. La frecuencia, los recursos y los sistemas de control deben ajustarse al nivel de riesgo, la intensidad de uso y la actividad de cada zona.

La diferencia no está únicamente entre un quirófano y una sala de espera. También influyen los aislamientos, las alertas epidemiológicas, la rotación de pacientes o la carga microbiológica de cada área. Esto obliga a revisar la planificación de forma continua y evita aplicar modelos estandarizados a instalaciones con necesidades muy distintas.

  • La coordinación con Medicina Preventiva e Ingeniería Hospitalaria condiciona la eficacia del servicio

Uno de los elementos menos conocidos es que la limpieza e higienización, la sanidad ambiental o el mantenimiento no se planifican de forma aislada. Su ejecución debe alinearse con los criterios definidos por Medicina Preventiva, Ingeniería Hospitalaria y los responsables técnicos del centro.

Esta coordinación permite integrar las necesidades asistenciales en la planificación, revisar procedimientos ante incidencias y adaptar las actuaciones a las condiciones concretas de cada instalación. También resulta especialmente relevante cuando se interviene en áreas críticas o se detectan desviaciones ambientales.

En determinadas áreas y situaciones, la planificación incorpora tecnologías complementarias de descontaminación como sistemas UV-C, nebulización con peróxido de hidrógeno, vapor técnico o soluciones mecanizadas. Estas actuaciones se programan respetando los tiempos de recuperación de cada espacio para minimizar cualquier interferencia con la actividad asistencial.

Esta coordinación resulta especialmente relevante en espacios de alta complejidad técnica, cómo áreas con equipamiento de diagnóstico de altas prestaciones o salas sometidas a requisitos específicos de control ambiental.

  • La trazabilidad permite conocer qué se ha hecho, cuándo y con qué resultado

En entornos sanitarios no basta con ejecutar una tarea. Es necesario poder verificarla. La trazabilidad permite registrar actuaciones, incidencias, retiradas de residuos, auditorías y resultados de controles técnicos.

Esta información puede integrarse en plataformas digitales que centralizan la planificación del servicio, las incidencias, las auditorías y las verificaciones técnicas, facilitando el seguimiento de la actividad y la coordinación con los responsables del centro.

En la gestión de residuos, por ejemplo, pueden utilizarse sistemas de identificación mediante códigos QR asociados a cada contenedor para seguir sus movimientos y los volúmenes gestionados. En limpieza, herramientas como los controles ATP, la luminometría o las verificaciones microbiológicas permiten comprobar la eficacia de los procedimientos aplicados. La incorporación de estos sistemas facilita la obtención de evidencias objetivas sobre cada actuación y contribuye a la mejora continua de los procesos, especialmente en entornos donde la seguridad y la capacidad de respuesta resultan prioritarias.

  • Los reservorios húmedos requieren una atención específica

Algunos de los riesgos menos visibles se concentran en puntos donde se acumula humedad y pueden generarse condiciones favorables para la proliferación microbiológica. Estos espacios requieren procesos de descontaminación específicos y controles posteriores que permitan verificar la eficacia de la intervención.

La gestión de este tipo de situaciones exige personal especializado, metodologías adaptadas y medios técnicos específicos. Dependiendo de las características de cada instalación, pueden emplearse soluciones mecanizadas y tecnologías diseñadas para intervenir en zonas de difícil acceso o con necesidades especiales de descontaminación.

  • La coordinación y la formación especializada son tan importantes como la ejecución

En un centro sanitario conviven de forma simultánea servicios de limpieza, mantenimiento, gestión de residuos, sanidad ambiental y otras actividades de soporte. La experiencia demuestra que la complejidad no reside únicamente en ejecutar correctamente cada uno de ellos, sino en coordinar su actuación, compartir información y adaptar la planificación a las necesidades cambiantes del centro.

La supervisión diaria, los indicadores, las auditorías, las verificaciones técnicas y los sistemas digitales proporcionan una visión 360 del servicio, permitiendo evaluar de forma objetiva su funcionamiento, anticipar incidencias y mejorar la capacidad de respuesta. Todo ello se apoya en equipos con formación técnica especializada en bioseguridad ambiental, procedimientos de desinfección, sistemas de verificación y trabajo en áreas críticas, donde cada actuación debe integrarse en la actividad asistencial sin interferir en ella.

Asimismo, los picos estacionales incrementan la ocupación y la presión sobre los servicios de limpieza, gestión de residuos y mantenimiento, por lo que la capacidad de reforzar equipos y reorganizar recursos con rapidez resulta determinante para sostener la actividad asistencial.

“La experiencia nos ha enseñado que la diferencia no está únicamente en ejecutar correctamente cada servicio. En entornos sanitarios intervienen múltiples actividades que deben funcionar de forma coordinada y adaptarse continuamente a las necesidades del centro. La especialización, la formación de los equipos y la capacidad para integrar distintos servicios bajo una misma planificación son elementos que contribuyen a garantizar la continuidad de la actividad asistencial” añade Blanco.