SEDISA apuesta por redefinir los planes funcionales para construir hospitales más flexibles y centrados en el paciente

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El Consejo Asesor de SEDISA aboga por transformar los planes funcionales en arquitectura sanitaria hacia un enfoque centrado en procesos clínicos, participación multidisciplinar y adaptabilidad a las necesidades cambiantes de la sociedad.

Los hospitales del futuro deberán dejar de concebirse a partir de estructuras organizativas para diseñarse en función de los procesos asistenciales, las necesidades de la población y la experiencia del paciente. Esta fue una de las principales conclusiones de una nueva edición del foro Ágora del Consejo Asesor de SEDISA, dedicada a analizar la evolución de los planes funcionales en la arquitectura sanitaria.

El encuentro, presentado por Mariano Guerrero y moderado por José Manuel González Álvarez y Paloma Alonso, contó con la participación de Félix Rubial y del arquitecto hospitalario Luis González Sterling.

Durante el debate, Rubial señaló que los planes funcionales tradicionales han resultado útiles para ordenar espacios y recursos, pero defendió que deben convertirse en herramientas capaces de definir el modelo asistencial que se quiere implantar. En este sentido, criticó que históricamente hayan estado demasiado ligados al organigrama hospitalario, centrados en el propio edificio y orientados a satisfacer las necesidades de cada servicio en lugar de diseñarse alrededor de los procesos clínicos.

Entre las claves para los nuevos planes funcionales destacó la participación de equipos multidisciplinares desde las primeras fases del proyecto, la incorporación de pacientes y cuidadores en el diseño de los espacios, la integración del hospital dentro de una red asistencial, la flexibilidad para responder a futuras crisis sanitarias, el desarrollo de infraestructuras modulables y la incorporación de criterios de sostenibilidad desde el propio planteamiento asistencial.

Por su parte, González Sterling defendió que cada hospital requiere un diseño adaptado a sus características y subrayó la creciente relevancia de la ingeniería y de la arquitectura basada en la evidencia. Asimismo, abogó por evaluar el funcionamiento de los edificios una vez puestos en marcha para comprobar si los espacios responden realmente a las necesidades para las que fueron concebidos.

Los participantes coincidieron en que factores como el envejecimiento de la población, los cambios demográficos, la multiculturalidad o la aparición de nuevas crisis sanitarias obligan a plantear los planes funcionales como documentos dinámicos, sujetos a revisión y adaptación continua, y no como proyectos cerrados que finalizan con la inauguración del hospital. Según las conclusiones del foro, estos planes deben convertirse en instrumentos estratégicos para definir cómo quiere organizarse una institución sanitaria y cómo responderá a las necesidades asistenciales de la población a largo plazo.