Un tercio de los equipos hospitalarios en España supera los diez años de antigüedad

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SERAM y Fenin reclaman una estrategia estable de renovación tecnológica para evitar que la obsolescencia afecte a la seguridad, la eficiencia y la capacidad asistencial de los centros sanitarios.

La tecnología sanitaria española afronta un problema de renovación que afecta a una parte significativa del parque hospitalario. Según los datos presentados por la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) y la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), el 33% de los equipos hospitalarios tiene más de diez años, frente al 10% que establecen como referencia los estándares internacionales.

La situación resulta especialmente significativa en determinadas tecnologías. El porcentaje de equipos con más de una década alcanza el 66% en radiología convencional, el 53% en mamografía, el 46% en torres de endoscopia y el 38% en sistemas digitales de inyección de contraste utilizados en TC y resonancia magnética.

Para los especialistas, la antigüedad de los equipos no constituye únicamente una cuestión relacionada con su vida útil. También puede repercutir en la calidad diagnóstica, la protección radiológica, la experiencia del paciente o la ciberseguridad. En el ámbito de la radiología, por ejemplo, SERAM advierte de que los equipos más antiguos pueden implicar mayores dosis de radiación y menores prestaciones para la obtención de imágenes.

 

El coste de mantener equipos envejecidos

La renovación insuficiente también tiene consecuencias económicas y operativas. Según los datos recogidos por Fenin, los costes de mantenimiento aumentan un 16% anual a partir del tercer año de vida de los equipos, mientras que existen carencias en la realización de mantenimientos preventivos que oscilan entre el 20% y el 60%, dependiendo de la tecnología.

La falta de disponibilidad de determinados equipos puede traducirse además en demoras diagnósticas y terapéuticas y un incremento de las listas de espera. A ello se suma el riesgo asociado al mantenimiento no especializado, que puede comprometer determinados requisitos regulatorios y de seguridad.

El problema se encuentra vinculado, según los representantes del sector, a un modelo de inversión basado en buena medida en actuaciones extraordinarias. El Plan INVEAT, financiado con fondos europeos, permitió destinar 796,1 millones de euros a la renovación de 868 equipos de alta tecnología y redujo en unos diez puntos porcentuales la obsolescencia del parque tecnológico entre 2021 y 2022. Sin embargo, SERAM y Fenin consideran necesario sustituir este modelo de inversiones puntuales por una planificación continuada.

 

Una tasa de renovación estable

Entre las propuestas planteadas figura establecer una Tasa de Renovación Sostenible del 11,2% anual, calculada teniendo en cuenta también el crecimiento previsto de la demanda asistencial. Para facilitar su aplicación, SERAM ha desarrollado el indicador NACE (Número Anual de Compra de Equipos), destinado a ayudar a los gestores sanitarios a determinar cuántos equipos deben incorporarse o sustituirse cada año.

El objetivo es mantener un parque tecnológico en el que al menos el 60% de los equipos tenga menos de cinco años y no más del 10% supere los diez años.

Los especialistas reclaman asimismo disponer de un inventario nacional público de tecnología sanitaria que permita conocer no solo cuántos equipos existen en cada territorio, sino también su antigüedad y utilización. Consideran que esta información facilitaría la planificación de las inversiones y permitiría identificar posibles desigualdades territoriales en el acceso a tecnología diagnóstica.

En este contexto, la continuidad de la inversión se plantea como uno de los principales retos para la próxima década. El objetivo no sería únicamente incorporar nuevas tecnologías, sino establecer un sistema de renovación periódico que permita mantener la capacidad asistencial y tecnológica de los hospitales de forma sostenida.