WeMind presenta la “Brain Transition Economy” para situar la salud cerebral en el centro de las políticas públicas

WeMind International Forum 2025 y Davos

WeMind propone la "Brain Transition Economy" en el Foro Económico Mundial de Davos, situando la salud cerebral como eje central de las políticas públicas y la economía. Se presenta el Global Brain Capital Index.

Esta semana pasada terminaba el Foro Económico Mundial de Davos donde se ha intensificando el debate sobre cómo medir y proteger el capital cerebral como activo estratégico. Este debate, ya tuvo un espacio protagonista entre expertos internacionales y referentes del ámbito económico y de salud reunidos en el WeMind International Forum 2025, el pasado mes de noviembre, y propusieron impulsar una Brain Transition Economy: una transición hacia un modelo económico y de gobernanza que priorice la inversión en capital cerebral y en impacto social medible para reforzar prosperidad, competitividad socioeconómica y bienestar.

 

Global Brain Capital Index (GBCI): una nueva brújula para orientar políticas e inversión “brain-positive”

En el marco de los debates de Davos, se ha presentado el Global Brain Capital Index (GBCI), un nuevo indicador internacional impulsado por la Euro-Mediterranean Economists Association (EMEA) que propone complementar las métricas tradicionales incorporando lo que sostiene la prosperidad del siglo XXI: salud cerebral y habilidades cerebrales.

El GBCI se articula en tres grandes pilares: Brain Capital Drivers (factores estructurales y sistémicos como educación, infraestructura digital o protección social), Brain Health (bienestar mental y neurológico) y Brain Skills (capacidades cognitivas, emocionales y sociales), y pretende facilitar comparaciones entre países, seguimiento de progreso e integración de m.

Este enfoque conecta directamente con la propuesta de Brain Transition Economy defendida el pasado mes de noviembre en el WeMind International Forum en Barcelona: “pasar de una economía centrada sólo en el “capital humano” a una economía que trata al capital cerebral como infraestructura esencial del país y que exige indicadores comunes para priorizar decisiones y escalar soluciones con retorno social medible”, concreta Marta S. Bret, Directora de WeMind Cluster. Y sigue, "aglutinar estos indicadores es un reto activo de WeMind Cluster al que está dando forma de la mano del Espacio Europeo de Datos, y será la base de un observatorio que aspira a posicionar a Cataluña como hub del sur de Europa pionero de investigación y pilotos aplicados a la Brain Transitions Economy".

 

Brain Transition Economy: del capital humano al capital cerebral

La propuesta de Brain Transition Economy plantea un cambio de mirada: si hasta ahora la economía ha puesto el foco principal en el mercado de trabajo y el “capital humano”, el foro propone situar el capital cerebral como infraestructura esencial del país.

El capital cerebral integra dos dimensiones que se refuerzan mutuamente: El Salud cerebral, afectada por trastornos neurológicos, mentales y por uso de sustancias, y que es necesario promover desde la primera infancia y también con determinantes como la nutrición y las Habilidades cerebrales, que incluyen habilidades cognitivas, interpersonales, de liderazgo personal y alfabetización tecnológica, clave para la adaptación y la resiliencia.

En varias sesiones del Forum Internacional se presentaron ideas y evidencia aportadas, entre otras, por Rym Ayadi (Euro-Mediterranean Economists Association), Andy Moose (World Economic Forum), Lucy Pérez (McKinsey Health Institute), Kaisa M. Hartikainen (Universidad de Helsinki), Mara Dierssen (CRG y Consejo Español del Cerebro) y Josep María Argimón (Fundación Pasqual Maragall y BBRC).

"Antes la prioridad era generar riqueza. Ahora, nuestra prioridad es la promoción y la regeneración de la salud. La salud mental y la salud cerebral se han convertido en un activo estratégico que merece inversiones", dice Marta Sánchez Bret, directora del WeMind International Forum.

Davos 2026 (World Economic Forum Annual Meeting) se ha celebrado del 19 al 23 de enero de 2026 bajo el lema “Un espíritu de diálogo” y ha situado el debate sobre "brain economy" e indicadores de prosperidad en el centro de la agenda. En este contexto, la EMEA ha presentado el Global Brain Capital Index (GBCI), un nuevo marco que pone salud cerebral y habilidades de la mente en el centro del desarrollo económico y de la rendición de cuentas de las políticas públicas.

 

Por qué ahora: presión sobre salud mental, envejecimiento y edadismo

El foro situó a la salud cerebral como un reto de país, tanto por la carga social y económica como por el impacto en autonomía personal, productividad y cohesión social. En una de las ponencias, citando datos del Carga global de la enfermedad, se expuso que en España las condiciones de salud mental contribuirían a una parte relevante de la carga de enfermedad (con estimaciones presentadas de 4 millones de DALYs y una prevalencia aproximada de1 de cada 7 personas conviviendo con un trastorno mental).

También se remarcó que el capital cerebral está bajo presión: se compartieron estimaciones que sitúan que una parte muy importante de la población convive con algún trastorno cerebral y que los costes (directos e indirectos) tienen un peso notable sobre el PIB, incluyendo pérdida de productividad, discapacidad y cuidados informales.

En paralelo, el envejecimiento y el edadismo incrementan necesidades sanitarias y sociales, y exigen políticas transversales que protejan autonomía, salud mental y salud cerebral a lo largo de su vida.

 

Cómo se financia el cambio: inversión de impacto, economía social y métricas comunes

Las sesiones insistieron en que la transición requiere instrumentos financieros y un lenguaje común de indicadores para priorizar inversiones y comparar resultados. España es un referente en economía social —con más de 47.000 entidades que representarían aproximadamente uno 10% del PIB, según datos compartidos en el foro—, pero el reto es escalar proyectos con impacto social mensurable.

Entre las herramientas para monetizar y visibilizar el impacto, se destacaron: SROI (Retorno social de la inversión) y otras metodologías de retorno social; Sistemas de indicadores estandarizados como IRIS+ o bien modelos como el valor social integrado, aplicado por entidades sociales.

Se expusieron casos y aproximaciones que conectan salud mental e inclusión laboral, como: Fondo de Impacto Social (FIS) de COFIDES, dotado con 400 millones de euros (Next Generation EU), orientado a proyectos con intencionalidad de impacto y criterios de medibilidad, adicionalidad y sostenibilidad; Experiencias de empresa social como la Fageda (medida de valor social integrado) y UNEI (medida SROI), presentadas en la sesión sobre monetización de impacto social. Así como el rol de la competitividad "socioeconómica" y marcos de gobernanza de impacto (ej. enfoques tipo B Corp y autoevaluaciones de impacto).

 

Brain Transition Economy se presenta como un marco útil para la gobernanza pública

La Brain Transition Economy se presenta como un marco útil para la gobernanza pública para que conecta salud mental/salud cerebral con políticas económicas, sociales y de innovación y facilita decisiones basadas en resultados.

Las líneas de acción propuestas dibujan las bases claras de esta necesidad:

  • Transversalidad formal: incorporar objetivos de capital cerebral en salud, educación, trabajo, economía e investigación, con mecanismos de coordinación interdepartamental.
  • Cuadro de indicadores compartido (impacto + salud cerebral): adoptar métricas homologables (p. ej. IRIS+, SROI o equivalencias) para orientar financiación, compra pública y evaluación de programas.
  • Prevención a lo largo de la vida: reforzar iniciativas de promoción y detección precoz, desde infancia hasta envejecimiento, con mirada de equidad.
  • Entornos laborales respetuosos con el cerebro: impulsar recomendaciones y programas para reducir burnout y mejorar bienestar, alineando salud y productividad.
  • Búsqueda e infraestructuras: impulsar datos, investigación estable e infraestructuras (biobancos/plataformas) como base de innovación en salud cerebral.
  • Alianzas público-privadas y filantropía: activar vehículos de colaboración y escalado para que el alcance del reto supere la capacidad de acción exclusiva del sector público.